«Si la vida te da mandarinas»: Homenaje a los sueños y el esfuerzo familiar

Lágrimas, lágrimas y más lágrimas… Así podría resumirse de manera breve el K-Drama “Si la vida te da mandarinas”, el cual desde el primer episodio hasta el último te sumerge en una historia conmovedora y sumamente poética. 

Esta serie retrata la vida de dos jóvenes enamorados, lo que puede sonar como un cliché mil veces contado. Lo que hace que esta serie llegue a tus entrañas son sus tintes, sus hilos conectores que te llevan, junto con los protagonistas, de la niñez a la adultez; con todo lo que esto  implica, es decir: la relación con tus padres, la tristeza tras una pérdida, la impotencia cuando no hay qué comer, la necesidad absurda de crecer y los sueños que se van desdibujando en el camino. 

Con brincos de un tiempo a otro, de pasado a futuro, de presente a pasado y de futuro a presente, los 16 capítulos te dibujan a sus personajes, un par de niños que dejaron de serlo muy jóvenes y se convirtieron en padres mientras aprendían a crecer. 

Papá: corazón de acero

Para quienes tenemos una relación compleja con nuestro padre, esta serie llega como un recordatorio de que papá no tiene el corazón de acero, por más que nos haga creer que sí. También nos hace ver que algunos padres son capaces de navegar en el mar durante 30 años, para que su hija logre salir del pozo y deje de ser un renacuajo (metáfora de la serie). 

Si me permites sincerarme contigo, el retrato de este padre y la relación con su hija tocó fibras sensibles dentro de mí, como hace mucho una producción no lo hacía. Por un lado se ve un padre fuerte pero dulce, por el otro se ve una hija distante y con sueños grandes, sueños que su padre vela y hace todo por cumplir.

Las manos de un padre trabajador, sus zapatos desgastados, su dolor de rodillas y su billetera sin dinero nos hace voltear a ver a nuestros padres y verlos con otros ojos. Esta serie retrata de manera pura el sentimiento de querer darle todo a la familia, retrata la suerte que tenemos pocas hijas de tener un padre así y la necesidad de ir a su casa y agradecer hasta que se te desgaste la garganta. 

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Mamá, el sueño de la poeta

Los sueños en “Si la vida te da mandarinas” son los conectores que todos los personajes tienen en común. Una madre sueña en que su niña no se quede sola, la niña sueña en ser adulta y escribir poemas, la hija de la hija sueña en enorgullecer a su madre y esta cadena crece y crece tanto que terminas volteando a ver tus sueños propios, los cumplidos y los desdibujados. 

¿Qué sueños tiene y tuvo tu mamá? Pocas veces lo pensamos, la serie nos lo recuerda cada vez que tiene la oportunidad. Aquí vemos una joven que crece y deja de lado sus sueños para que sus hijos los vivan por ella, pero al final ¿de quién terminan siendo esos sueños?

Feminismo ¡oh qué poderoso!

Es imposible dejar de lado el tema del feminismo que se retrata en esta serie, que si bien es abordado de forma sutil, también es rescatado de forma poderosa, al relucir la unión y el apoyo de mujeres de generación en generación. 

De esta forma vemos la historia de vida de tres generaciones de mujeres en una isla coreana y sus luchas por encontrar su lugar en el mundo, superando obstáculos y expectativas familiares. 


¿Recomiendo la serie? Está de más decirte que sí, además de darte mi recomendación quisiera aconsejarte que acerques una caja de pañuelos, un diario para anotar tus emociones y un cuaderno para que dibujes los bellos paisajes y fotogramas que aparecen mientras atestiguar lo que seguramente será uno de los más poéticos K-Dramas de este año en Netflix.

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Mi nombre es Abigail

Soy comunicóloga y fotógrafa, apasionada de la escritura y por poder compartir datos interesantes, consejos, tendencias e información relevante de mi estado, Guanajuato.