En 1972, durante la 44° entrega de los Óscar, nadie se imaginaría que el empresario responsable de la fundación de Bodega Aurrerá, daría a México su primer triunfo doble sin saber absolutamente nada sobre el cine documental, cambiando además las reglas del juego de la Academia.
El empresario Manuel Arango se encontraba de vacaciones con algunos amigos europeos, turisteando por Oaxaca y accediendo a exclusivas zonas arqueológicas de Monte Albán. Maravillado por lo que se presentaba ante él, decidió aliarse junto al arqueólogo y antropólogo Ignacio Bernal para dar difusión a sus exploraciones, a través de un documental que finalmente se titularía “Centinelas del Silencio”.
Pasando por alto su desconocimiento en cine, Arango produjo el proyecto con sus propios recursos (incluyendo la compra de un helicóptero para conseguir las espectaculares tomas aéreas que caracterizarían al filme) y se armó de un equipo mexicano de primer nivel, teniendo por director y escritor al cineasta Robert Amram.
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Teotihuacan, Monte Albán, Mitla, Tulum, Palenque, Chichén Itzá y Uxmal fueron los protagonistas de las más de 8 horas de grabación final que se adquirieron y resumieron en los espectaculares 19 minutos puntualmente narrados por el icónico Ricardo Montalbán. Si es de tu interés, te compartimos un link de YouTube al filme completo.
México, experto en romper el paradigma
México está rodeado de leyendas surreales que parecen sacados de un guión de comedia, y el testimonio de Arango lo refleja a la perfección. El empresario confesaría años después que fue un amigo cercano quien decidió inscribir el filme para finalmente ser nominado a los premios Óscar. Manuel asistió a la ceremonia sin expectativas, al nivel que olvidó su traje de gala y tuvo que adquirir uno a pocas horas de la ceremonia.
La burbuja estalló cuando el filme recibió el galardón por la categoría de “Mejor Cortometraje” y, minutos después, por “Mejor Cortometraje Documental”. Tras un humilde y corto agradecimiento que dejaba en evidencia que Arango ni siquiera había preparado un discurso en caso de ganar, los medios internacionales lo rodearon de incógnitas que lo llevaron a no volver a México y aislarse de la prensa por un mes. Nadie comprendía cómo alguien sin una carrera en la industria del cine había terminado por llevarse dos estatuillas a casa.
Fue tal impacto que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas decidió cambiar las reglas para que ninguna producción pudiera volver a ganar en ambas categorías.
Pareciera que no había otra manera de que México recibiera su primer galardón más que con una historia que no pretendía dejar un legado en la gran pantalla. Puedes encontrar el testimonio de Manuel Arango y deleitarte con la humildad de su narración en el podcast “Oso Trava”, en su capítulo #268.







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